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viernes, 21 de julio de 2017

Fernando Ravsberg: Cuba y la orfandad de ideas de los centristas

La caballería mambisa en la plaza

Por M. H. Lagarde

Poco antes de que comenzara lo que se ha dado en llamar como “el debate sobre el centrismo", en el prólogo al libro digital “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, advertí: "los “centristas” resultan tan inconsistentes como la supuesta imparcialidad de sus publicaciones, ese tipo de prensa que selecciona, con pesas, la información y en la que al final siempre resultan más las palas de cal que las de arena".

Una buena muestra de esa desmesurada manipulación de la llamada "objetividad" es el texto “Cuba y sus Pol Pot tropicales” publicado en el blog Cartas desde Cuba bajo la firma del periodista Fernando Ravsberg, a quien, por lo visto esta vez, se le olvidaron totalmente las palas de arena (1).
En un texto bastante retardado por cierto, -en el sentido de la inmediatez periodística quiero decir-, a casi dos semanas de comenzado el "debate", el corresponsal radicado en Cuba, hace una selección de los "insultos" que han recibido sus defendidos o sea, los centristas, con el único fin de descalificar a sus detractores: “un grupo político extremista, que desde hace varios años viene descalificando a casi todo el mundo".

Sin novedad en el frente. En otro texto anterior sobre los defensores de los centristas escribí: "por lo visto suelen estar demasiado pendientes de lo que alguien diga o piense sobre ellos por lo que se convierten en víctimas fáciles de los "centristas", expertos en dividir y poner etiquetas de "oficialistas", "inquisidores", "fascistas", etc .

"De ahí que le tengan pánico a fantasmas como al del llamado "quinquenio gris" que lo único que tiene que ver con los centristas es que, además de evocarlo hasta la saciedad, lo utilizan como mordaza ante cualquier intento de defensa de la revolución”. 

Pero Ravsberg, como es uruguayo, ni falta le hizo asustar a nadie con la historia del terrible "medioevo" revolucionario- sus traumas, en todo caso, deben estar relacionados con el Plan Cóndor y los cientos de miles de personas que fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas para acabar con el ejemplo comunista de Cuba en el cono Sur bajo la dirección y supervisión de los "democráticos agentes" de la CIA-, por lo que pone a volar su imaginación y haya una semejanza para "los oscuros funcionarios, autopromovidos como guías ideológicos ", nada menos que con los Khmers Rojos de Camboya.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que ante todo un libro de argumentos sobre el centrismo, la descalificación que él mismo periodista critica es la única defensa que le queda a sus partidarios. Qué hacer luego de que sus defendidos confiesan a cara destemplada, en el mismo “blog de los citados insultados”, su propósito subversivo de cambiar el actual sistema socialista cubano con la solidaria ayuda financiera nada menos que de uno de los principales promotores en el mundo de las llamadas revoluciones de colores. Nada, solo declarar, con hipérboles no venidas al caso, el toque de silencio para los pusilánimes.

El ambiente de represión sin palas de arena que Ravsberg intenta transmitir no existe. Me imagino que los centristas confesos de Cuba Posible anden dormitando en los sofás de sus casas en espera del personal de la fiscalía que ellos tan entusiastamente reclaman. Si la contrarrevolución clásica, esa que aplaude eufórica los discursos de Trump en Miami, y de la que  Ravsberg por cierto se acordó el otro día, campea por los aeropuertos y se dedica a vender la pacotilla que le sobra de sus tantos viajes en las esquina de su casa, no creo que nadie pierda su tiempo con dos centristas tan “sinceros”.
No sé cuál es el arrebato temeroso de Ravsberg con estos “extremistas” cuando al parecer el  gobierno no les hace ningún caso. Ni cierra publicaciones, ni expulsa a corresponsales extranjeros a los que les gusta posar de víctimas.

Ravsberg debe haberse contagiado con los que ya ven hasta vigilias mambisas en Cuba. Prodigiosa imaginación. En la Isla ni se han quemado cuadros ni se han aplastado discos de músico alguno. A nadie se le ocurriría jamás conseguirse una aplanadora para destruir los discos al son de cuyas melodías marcha el pueblo los primeros de mayo o se celebran importantes efemérides.

De igual forma, en otro ataque de erudición, el corresponsal radicado en Cuba, acusa a los “oscuros funcionarios” con los “Guardianes de la Fe que, protegidos por la sombra de la Santa Inquisición, combatían la inteligencia con el terror. Son los que mantienen la hoguera siempre encendida como advertencia para quien se atreva a pensar que existe algo más allá del dogma”.

El único terror de ese tipo es el que prevalece ahora mismo en Venezuela, desde el inicio en abril de la violencia opositora más de 20 personas han sido quemadas vivas por los grupos fascistas de una derecha "democrática" financiada, casualmente, por los mismos que financian a los centristas de Cuba.

En fin, que Ravsberg a nadie asusta con sus hipérboles de represiones y terrores, mucho menos, por supuesto, con tildar a alguien de oficialista. En mi caso personal prefiero mil veces ser un “asalariado dócil al pensamiento oficial” de mi país que del imperio que asesinó cobardemente al Che o de algún otro gobierno nórdico que le sirva de tapadera.

Creo que ya lo escribí también otra vez. Como dijera Silvio Rodríguez en una entrevista, en 2011, para la televisión cubana: "Si es de la Revolución Cubana, la Revolución que comandó Fidel y que han continuado tanta gente valiosa, Raúl, el Che, Camilo, toda esa gente, a mucha honra, mi hermano, a muchísima honra ser oficialista de esto. Yo, de lo que no puedo ser oficialista, es de los que les caen a bombazos a Iraq, a Afganistán. Ahora se están tratando de aprovechar de todos estos movimientos revolucionarios en el Magreb. Los que quieren invadir a Libia a toda costa. Los que han querido invadir a Cuba. Aquellos que gritaban: Ahora Iraq, mañana Cuba. Eso sí para mí es una deshonra y una vergüenza sería oficiar en favor de semejantes ideas".


Nota

1- El debate abierto y la mano cerrada
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/07/10/el-debate-abierto-y-la-mano-cerrada-por-iroel-sanchez/

miércoles, 19 de julio de 2017

Centristas en Cuba: Con todos y para el bien de ellos mismos

 
Al mediodía del 20 de mayo de 1902 se vivió en Cuba la farsa del nacimiento de una República atada de pies y manos.

Por M. H. Lagarde

Los centristas insisten en que el problema no es desenmascarar su cruzada procapitalista sino que los revolucionarios se ocupen en denunciar en la prensa los muchos problemas sociales y económicos que nos acucian, así mientras los llamados "anticentristas" se entretienen en hacer el trabajo de subversión que les corresponde a ellos, ellos pueden seguir viajando tranquilamente por las capitales de los nuevos "países amigos" para, en cursos y cenas, seguir recibiendo instrucciones de cómo tomarle el pelo a los ingenuos.

Para tenernos bien ocupados, con todos los problemas serios que hay, ahora nos proponen ocuparnos hasta del maltrato animal. Ocúpense ustedes, parecen decir, de ver cuántos perros callejeros mataron sin piedad este año en la capital que nosotros nos seguiremos aprovechando de la bondad de la abultada bolsa del saqueador de economías, George Soros. Qué culpa tienen ellos, a fin de cuentas, si el "filántropo" de las revoluciones de colores le da la gana de gastar sus millones en entrenarlos para propiciar la "evolución" del sistema socialista cubano hacia el capitalismo y no en reparar los hospitales de La Habana. Será que acaso, parecen decir, los revolucionarios no han leído aquello que dijo Martí, de la república de "todos y para el bien de todos". ¿Qué más da incluir al magnate especulador Soros en la componenda? ¿Sería un logro atraer a la nueva causa a tan importante representante de los peores males del capitalismo?

Entonces, según la defensa centrista, después que terminemos de hacer la glasnot cubana, que los critiquen a ellos por querer instaurar en una Isla subdesarrollada y bloqueada de Las Antillas el capitalismo con justicia social que solo existe en sus viajeras mentalidades.

Los centristas, ya se sabe, para nada son tontos, -son expertos en aparentar lo que no son- y saben perfectamente que ninguna glasnot, ni todo un repertorio de poéticas canciones, va a resolver los problemas del pueblo por el que tanto ellos se preocupan en encausar hacia la nueva República de la Rendición.

Tampoco ignoran que en la Cuba del “con todos y para el bien de todos” no va a ser una "fiesta" de besos y abrazos al estilo de la intervención norteamericana en 1898. Las guerras de cuarta generación que han tenido lugar en algunos países en los últimos años para nada han creado ni Suizas ni Suecias, todo lo contrario, su saldo es el de millones de civiles muertos e inmensas olas migratorias que hoy afectan a casi todo el mundo.

Pero no hay que preocuparse mucho por los centristas que, dígase lo que se diga y pruébese lo que se pruebe, van a seguir defendiendo su libertad de viajar y de cenar con todos y para el bien de ellos mismos.

Los que realmente preocupan en todo este debate son sus “seguidores”, sobre todo esos que ni viajan y a veces ni cenan. Ojalá nunca tengan que decir: "Me embarcaron, yo vine de cocinero".

miércoles, 12 de julio de 2017

Los centristas se confiesan

Cena en Washington en enero 2015. A la cabeza de la mesa -¿al centro?- Phillip Peters de Cuba Research Center. De izquierda a derecha: Lenier Gonzalez (Cuba Posible), Elaine Diaz (Periodismo de Barrio), Hugo Cancio (On Cuba), Maria Isabel Alfonso (Cuba Posible) Julio Cesar Guanche (Cuba Posible), Harold Cardenas (La Joven Cuba-El Toque), Arturo Lopez Levy  (New America Fundation)  y Roberto Veiga (Cuba Posible). Foto Progreso Semanal


En un comentario publicado en el blog Segunda Cita los directores de la revista digital y el "proyecto" Cuba Posible,
Roberto Veiga González y Lenier González Mederos, confiensan su labor a favor  de "una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano", su papel como "embajadores" (públicos y privadamente) por cuentapropia y su relacion de trabajo con la Open Society Fundations que dirige el multimillonario George Soros.

Aquí les dejamos un fragmento:

Las principales acusaciones contra nuestras personas, no tanto contra Cuba Posible, han sido las de querer “subvertir” el orden interno y la de ser “dos plattistas” al servicio del gobierno norteamericano.
4. Sobre estas dos cuestiones queremos afirmar:
a) Nuestras propuestas se han basado en una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano. Hemos creído, y seguimos creyendo, que no existe otro camino para Cuba. Sin embargo, esta postura nuestra es considerada por algunos, en el menor de los casos, como “sospechosa” y, por lo general, como “traidora”. No obstante, estamos convencidos de que si la Revolución llegara a colapsar, no será por los empeños a favor de su renovación, sino gracias a aquellos que se aferran a mantenerla anclada en lógicas que solo conducen a la derrota.
b) En cuanto a nuestra posición “plattista” en “alianza con los poderes norteamericanos”, solo basta decir que llevamos trabajando, pública y privadamente, más de 13 años a favor de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, siempre sobre la base del respeto a la soberanía cubana. De ello pueden dar testimonio tantísimas personas que, desde los dos países, han trabajado en serio y concretamente (no en la distancia y mediante “consignas”) en este empeño estratégico.
5. Ni Roberto Veiga, ni Lenier González han mantenido, ni mantendrán, relaciones de trabajo con la USAID. No obstante, sí hemos trabajado y trabajaremos con contrapartes extranjeras, entre las que se encuentra Open Society Fundations, de George Soros. Incluso, este momento gestionamos que el mismo nos conceda una entrevista, pues deseamos dialogar con él y luego publicar este intercambio acerca de su apreciación y de sus posiciones sobre el actual contexto global.

“Los desafíos actuales de Cuba”… con George Soros y sus Open Society Foundations

El lobo Soros y la fábula de Cuba Posible

El magnate Soros admite su implicación en el golpe de Estado en Ucrania


martes, 11 de julio de 2017

Los centristas y los egocentristas



Ver libro


Por M. H. Lagarde
No voy a repetir lo que ya dije sobre los centristas en un prólogo publicado hace solo unos días que abre una recopilación de textos sobre el tema vistos desde diferentes ángulos. Sólo haré algunas acotaciones imprescindibles.
Los centristas a los que se refiere el libro citado son aquellos nuevos "comunistas" o "izquierdistas" que desde plataformas digitales pagadas desde países muy “preocupados por la suerte de los cubanos”, intentan imponer una teoría cuyo fin esencial es la de sembrar la división entre los revolucionarios, ya sea rememorando con insistencia errores pasados de la revolución o desacreditando los esfuerzos del Estado para transformar la realidad actual. Estos "comunistas" o "izquierdistas" curiosamente han encontrado la solución del problema cubano en fórmulas capitalistas como el hipócrita pluripartidismo burgués y en la prosperidad de una pequeña empresa privada que, en nuestras condiciones de país subdesarrollado, con bloqueo o sin él, nos llevará por obra y gracia de algún malabar filosófico lingüístico a alcanzar el desarrollo de potencias que lograron su "bienestar" luego de siglos de explotación colonial e imperialista.
La práctica de criticar e intentar acabar con el Socialismo desde supuestas posiciones de "izquierda" no es nada nueva. En 1971, a propósito del X aniversario del MININT, Fidel Castro nos alertaba:
 "La modalidad es combatir a la Revolución desde posiciones comunistas, desde posiciones socialistas, desde posiciones marxistas, desde posiciones de izquierda.
“Desde luego, todos recordaremos cómo al principio de la Revolución la contrarrevolución adoptaba abiertamente las formas ideológicas burguesas: sencillamente combatían al socialismo, combatían al comunismo desde posiciones antisocialistas, desde posiciones anticomunistas, desde posiciones liberales, desde posiciones burguesas.  Pero las ideas liberales y burguesas han quedado tan desprestigiadas que ya ningún contrarrevolucionario usa los argumentos del liberalismo de la burguesía para combatir ideológicamente a la Revolución, sino que la modalidad es combatir a la Revolución desde posiciones comunistas, desde posiciones socialistas, desde posiciones marxistas, desde posiciones de izquierda.  Ya no es el argumento liberal, ya no es el argumento burgués.  Eso está demasiado desacreditado, eso está demasiado desprestigiado ante las masas, y por eso las modalidades que adoptan incluso son esas". 

Hasta aquí las aclaraciones referentes a los centristas.

Pienso que a buen entendedor con pocas palabras basta, aunque no falten algunos egocentristas que posen de ser más duros de entendederas de lo que realmente son.

¿Pero quiénes son estos  "egocentristas" que por lo visto no comprenden bien el español y dónde dice "denuncia" leen "censura"?
Por lo general, en su mayoría, son revolucionarios, algunos incluso, ellos o sus familiares han dedicado su vida a la revolución, pero por lo visto suelen estar demasiado pendientes de lo que alguien diga o piense sobre ellos por lo que se convierten en víctimas fáciles de los "centristas", expertos en dividir y poner etiquetas de "oficialistas", "inquisidores", "fascistas", etc .
De ahí que los "egocentristas" le tengan pánico a fantasmas como al del llamado "quinquenio gris" que lo único que tiene que ver con los centristas es que, además de evocarlo hasta la saciedad, lo utilizan como mordaza ante cualquier intento de defensa de la revolución.
 A nadie le llamó la atención la campaña del centrismo que desde hace años se lleva a cabo en internet en publicaciones financiadas desde el exterior, sin embargo, ha provocado raudales de tinta que un grupo de intelectuales cubanos la denunciara. Aunque nadie habló de "censura" y sí de "injerencia", los egocentristas, no se sabe cómo ni por qué, vieron asomarse por algún lado la oreja peluda del llevado y traído "quinquenio gris", o lo que es lo mismo dieron el toque de silencio, hasta con insultos y perretas, para todo aquel que osara poner al descubierto la "nueva" estrategia.
Algunos curiosamente son personajes que tuvieron cierto protagonismo como "oficialistas" e "inquisidores" en aquella "oscurantista" época de tan "terribles injusticias"; otros, los que sin obra de importancia alguna, todavía sueñan con ser censurados para ver si de alguna forma su quehacer adquiere algún atractivo mercantil.
No faltan los de destacada trayectoria revolucionaria, que han sufrido insultos de ese tipo por todos los medios posibles durante décadas, además de censuras a su obra a la hora de recibir merecidos premios con los que se aplaude la mayoría de las veces a la mediocridad internacional, y que ahora, al parecer, sienten vergüenza de una resistencia que ha servido de inspiración a millones de cubanos y revolucionarios en el mundo.
Defensores de la "ingenuidad de expresión", en amparo de los centristas arguyen que quienes le denuncian deben asumir el papel que le corresponde a sus defendidos: el de criticar a la revolución.
O sea, servirle de coro a las campañas que hoy se ocupan de derrocar a la Revolución Bolivariana para debilitar a Cuba y volver a caer sobre ella para tratar de borrar, de una vez y por todas, su ejemplo de la faz de la tierra.
Puede que los centristas logren confundir a algunos traumatizados egocentristas, es hasta lógico, en eso consiste su misión. Por suerte, que yo sepa, no existe, por lo menos en la historia de Cuba, ningún centrista que se haya echado a la manigua.

lunes, 10 de julio de 2017

Centrismo en Cuba: Una vieja estafa al descubierto*

http://videos.cubasi.cu/Centrismo_en_Cuba_Otra_vuelta_de_tuerca_hacia_el_capitalismo.pdf

Por M.H.Lagarde

Como su título anuncia este libro describe esa tendencia política que ha tomado un mayor protagonismo en el paisaje mediático cubano después de que, el 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos anunciaran de forma conjunta la normalización de sus relaciones.

Como dijo claramente el presidente Barack Obama a propósito de esta “distensión” la vieja política esgrimida desde Washington contra Cuba durante medio siglo había significado un verdadero fracaso por lo que se hacía necesario cambiar de ruta.

Si se siguen los acontecimientos de entonces hasta hoy es evidente que la contrarrevolución tradicional, creada y amamantada por sucesivas administraciones norteamericanas, había desparecido casi por completo del paisaje mediático dibujado -hasta que Trump la desempolvó en su reciente discurso- por las grandes agencias de prensa sobre Cuba.

De hecho, con Venezuela en la mirilla de sus campañas mediáticas, los grandes conglomerados de la información se han dedicado más en los últimos meses a hablar más del “deshielo” y de las posibilidades turísticas de la mayor Isla del Caribe. Sin embargo, este nuevo enfoque no quiere decir para nada que el tema Cuba haya desparecido del panorama informativo, más bien puede decirse que ha pasado a un segundo plano sobre todo en varias publicaciones en internet, supuestamente independientes, en las que el llamado centrismo parece ser la brújula de su política editorial.

El anquilosado discurso de la mafia anticubana de Miami es suplantado por la denostación de la realidad cubana por parte de "reformistas o ultra revolucionarios" que, por obra y gracia del periodismo ciudadano, parecen haber descubierto la verdad absoluta, ya sea de lo que sucede en Cuba o sobre cuál debe ser el destino de la Isla.

Después de leer sus textos uno puede percibir que estos “centristas”, mediante el uso de disímiles estilos, literarios, académicos o puramente informativos pretenden seducir a una gama bastante amplia de públicos, entre los que sobresalen esencialmente el lector revolucionario, son "expertos" en resaltar en su línea editorial “no confrontacional” el modelo de un socialismo fracasado, que descuella por sus insuficiencias, especialmente en el área económica y que suelen comparar con las poderosas economías de países desarrollados.

A la par, ofrecen fórmulas para replantear el socialismo desde nuevos paradigmas políticos y filosóficos (multipartidismo, reformas constitucionales y democráticas, sistema electoral, papel de vanguardia del PCC).

De igual forma, los centristas resaltan también la frustración del individuo ante el modelo político y la imposibilidad de realización personal de sus proyectos de vida, causa fundamental de la actual situación migratoria del país.

Critican y atacan a la gestión de las instituciones revolucionarias, especialmente del Estado, el gobierno y las organizaciones políticas y marcan un distanciamiento de lo oficial para generar estereotipos negativos sobre estos en los públicos previstos.


A tono con el discurso pronunciado por Obama durante su visita a La Habana, a partir de la emergencia del sector no estatal, al que asocian con el surgimiento de una clase media alta (poder adquisitivo) que simbolizan como un futuro próspero, apologizan al naciente cuentapropismo y lo contraponen al estado, freno, según ellos, para el auge de la pequeña y mediana empresa. De acuerdo con este punto de vista el crecimiento personal de los individuos en la sociedad (se desarrollan “a pesar de…” y no “gracias a…” el Estado).

Son igualmente insistentes en resaltar la existencia de sectores marginales en busca de dibujar un paisaje desolador provocado por el abandono y la mala gestión del Estado y sus instituciones.

Insisten en recordar y manipular, una y otra vez, prejuicios o medidas revolucionarias superadas en el tiempo, especialmente en temas relacionados con la homofobia (UMAP) y la política cultural (Quinquenio Gris). Defienden el profesionalismo en el deporte y demandan por la aprobación de leyes que permitan a las personas naturales o jurídicas desmarcarse de las políticas estatales.

Después de todo esto no hace falta decir que estos “centristas” son los abanderados de lo que se ha dado en conocer como tercera vía, aquella vieja estafa de la socialdemocracia burguesa para aplacar, con el llamado estado de bienestar, (algunas dosis de socialismo) las consecuencias de los excesos del libre mercado.

Paradójicamente, si en el capitalismo la “tercera vía” exige un aumento de la regulación por parte del estado de la desigualdad, corrupción, marginación y otros males de ese sistema en el caso cubano lo que los “centristas” buscan es el aumento del poder del mercado, de la pequeña o gran empresa privada, como compensación al poder estatal y a la inclusión y paternalismo excesivo del socialismo. En dos palabras, más capitalismo.

Pero los “centristas” de la “tercera vía” resultan tan inconsistentes como la supuesta imparcialidad de sus publicaciones, ese tipo de prensa que selecciona, con pesas, la información y en la que al final siempre resultan más las palas de cal que las de arena.

Hablando de periodismo llama la atención que estos “centrados periodistas e intelectuales” justifiquen su “imprescindible” misión informativa con los “vacios informativos” de la prensa revolucionaria. En realidad, descentrados hacia la derecha, y con la tarea fundamental de confundir, es lógico que se ocupen en llenar la agenda del asedio mediático contra la Isla y colaboren así, consciente y tal vez algunos inconsciente e ingenuamente, con la más antigua y eficaz estrategia imperial: la del divide y vencerás.

No es extraño por tanto que estos “corresponsales” pasen cursos de “superación” en países como Estados Unidos, Alemania u Holanda, naciones que, por lo visto, andan muy preocupadas por cuáles son las informaciones que los cubanos deben recibir.

Si la contrarrevolución tradicional –y algunos “centristas” como revela el artículo de Raúl Capote-era agasajada en las reuniones y cenas de la otrora Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, (SINA), los “centristas” suelen figurar también como comensales en embajadas de países en las que Cuba nunca estuvo en la prioridad de sus intereses. Si tiene lugar alguna que otra visita de delegaciones o jefes de Estado allá van los “centristas” para, además del ágape, recibir palmaditas de reconocimiento en los hombros y posar como intermediarios políticos por cuentapropia. Sin dudas, deben contar con muchos lectores en esas otras distantes latitudes para que se les tome tan en cuenta.

No puede faltar por supuesto las referencias al discurso de Trump pronunciado el pasado 16 de junio en Miami ante el que algunos “centristas” reaccionaron de manera airada nadie sabe bien por qué. Dos días después de pronunciado dicho discurso la agencia AP publicó un despacho en que señalaba: “Cuando el anterior presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el restablecimiento de relaciones con Cuba en 2014, centenares de habitantes se sintieron más alentados a emprender proyectos de prensa, negocios desde paladares hasta la hostales; y culturales fuera del control estatal”.

Trump, por cierto, a pesar de su discurso nada moderado y totalmente confrontacional, defendió, tal como Obama, la ayuda al sector privado, al que pertenecen las llamadas publicaciones “independientes” y, tal como los centristas, contrapuso al pueblo del estado y de las Fuerzas Armadas, como si en el caso de Cuba se tratara de sectores antagónicos.


De esto y más habla esta antología de textos bajo el título “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, una recopilación de 19 textos muchos de ellos publicados en blogs o publicaciones cubanas que nos parecen imprescindibles para, además de describir cómo se intenta sembrar en las mentes la opción centrista, desenmascarar la “nueva” estafa con la que se pretende confundir principalmente al lector revolucionario.

En su condición de libro digital “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, es un “libro en construcción”, por tanto, un primer acercamiento al tema que bien pudiera, por su trascendencia, aumentar sus páginas, publicarse también en papel o, en estos tiempos de predominio de la imagen, servir como fuente para la realización de un audiovisual.

*Prólogo del libro "El Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo"