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viernes, 25 de agosto de 2017

La bota Monreal acolchonada: marca registrada

El profesor Monreal actúa, lo he comprendido al cabo, como uno de esos relojes infantiles de tecnología avanzada, que fingen dar la hora para que los niños se entusiasmen en sus juegos de roles. En esos juguetes es siempre el mismo el tiempo, sin espesor ni evolución (espero que no espere que remita a dónde puede hallar estudios sobre el espesor del tiempo). Desde la Ciencia, ciertamente, no es muy serio esa actitud del profesor Monreal, pero desde la hegemonía de esos poderes globales del neoliberalismo, a los que responden sus tesis y sus intentos de simplificación y descarte, es una bota acolchonada que sueña con presentar su opresión como un gran lecho de espumas al que solo es preciso sacudir algún que otro rezago de polvo acumulado.

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El centrismo en Cuba: Debates y opciones

¿De qué estamos discutiendo?

Discutimos del presente de Cuba y de su futuro. Discutimos de política, debatimos sobre la sobrevivencia del socialismo en Cuba. De eso debatimos.

Como se puede imaginar no es un debate fácil, ni es un debate entre amigos, es un debate donde los unos quieren pluripartidismo, socialdemocracia, liberalismo del mercado, cesación de la lucha de clases, en fin, El Fin. Y otros quieren mantener el sistema socialista, reparado, renovado, fortalecido, rearmado pero socialista.

Ese es el debate, Todo lo demás es retórica, necesaria o no, pero el núcleo duro del asunto es este.
Así de sencillo para quedar de una vez claro.

Las tendencias en este porfía-desde el lado de los que defienden a Cuba Posible, a sus fundadores y colaboradores y su plataforma política- es dispersar el tema en cuestiones anexas y eludir el asunto principal. Así por ejemplo asistimos a verdaderas cátedras sobre  la validez del debate político, el miedo al retorno del quinquenio gris, la burocracia y los mangos perdidos.

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jueves, 24 de agosto de 2017

Diez comentarios de Enrique Ubieta a una "carta abierta" de Aurelio Alonso

Al "centro" de la imagen, George Soros, un hombre de derechas que puede aportar mucho (¿$?) a "defender" la Revolución Cubana

Por Enrique Ubieta

1.      No sé a qué “refriega de insultos personales” responde Aurelio Alonso, he vuelto a leer mi texto –que no se titula "La respuesta" sino "La pregunta esencial", la respuesta es él quien puede dárnosla– y no los encuentro, a no ser que estime “ofensiva” mi discrepancia. En mi texto hay argumentos y ciertamente, no los responde. A un pensador revolucionario de larga trayectoria, no le asienta la victimización. Hay quien pide osadía a los jóvenes si estos piensan como ellos, y respeto, si piensan de manera diferente a ellos (yo ya, como él sabe, no soy joven). La unánime certeza de que el debate debe imponerse en la sociedad cubana, se derrumba cuando los que lo reclaman se ven enfrentados a criterios discrepantes: el listado de insultos contra mi persona es largo y ancho. Pero no me quejo, ni los reproduzco.

2.     Tampoco me lee bien. Dije que él “se insertó desde el comienzo en el debate en curso con un texto ajeno a su temática”. Es obvio que me refería a la temática del debate y no a la de sus competencias.

3.      Precisamente el respeto a Fernando –de quien me consta fue muy amigo–, fue el factor que me detuvo al inicio. Es lo que dije y repito. No tengo que protegerlo y menos aún protegerme de nada. Fernando fue uno de los pensadores anticapitalistas más coherentes que he conocido.

4.      Jamás he colaborado con el blog Post Cuba ni he enviado algún anónimo, ni a ese blog ni a sitio alguno: tengo la satisfacción de que todo lo que he querido decir en mi vida ha sido firmado con mi nombre y apellidos. No comparto la manera en la que ese blog defiende sus criterios. Y dicho sea de paso, porque he visto comentarios absurdos y –esos sí– ofensivos sobre mí: respeto y admiro la vida y la obra de Silvio (ahora mismo escucho su música, es un “vicio” sano que, por encima de cualquier diferencia de criterios, me alimenta). Esos comentaristas, sí que quieren desviar el sentido del debate y dividirnos. Las ofensas, cuando aparecen, son extravíos, y no debiéramos colocarlas en el camino real; a veces surgen de provocadores que persiguen distraernos o conducirnos a equívocos insalvables.

5.       “Lo que sobre un tema dado piensen Roberto Veiga y Lenier González – como cualquier otro autor – es lo que piensan ellos y no algo consensuado”, escribe Aurelio. El problema es que las citas que reproduzco de esos autores no expresan opiniones personales; son los fundamentos explícitos –según sus directivos– de un proyecto público: Cuba Posible. Lo que dicen no es lo que piensan, es lo que se proponen hacer con esa plataforma. Veiga dice (disculpen que lo repita): “Yo tengo una opinión personal a favor de una Cuba pluripartidista. Nuestro proyecto quiere facilitar esto y contribuir con serenidad a ese proceso.” Y agrega: “Cuba Posible promoverá el ‘cambio transicional’”. No veo cómo Aurelio pueda ignorar eso al decidir participar en su directiva.

6.      A diferencia suya, lo que a mí me interesa comentar de su Carta Abierta no son los párrafos iniciales, sino los finales: “Se excluía en aquella iniciativa solo lo que en la teoría o en la acción respondiera a las proyecciones de los enemigos del proyecto social cubano –escribe Aurelio–. Pero, hecha esa salvedad, sería un espacio para que participaran contribuciones que merecieran ser tomadas en cuenta, vinieran desde la izquierda, el centro o la derecha; verla como centrista puede ser incluso un reduccionismo. Porque de la derecha, cuando no responde al canon del enemigo, y aunque no aceptemos sus soluciones, nos debieran interesar las críticas”. ¿Qué entiende el ideólogo revolucionario Aurelio por “enemigos del proyecto social cubano”? ¿De qué derecha habla cuando dice que “no responde al canon del enemigo”? Hay hombres y mujeres conservadores y honestos, eso lo sé, pero esas no son clasificaciones que pueden definir a los ideólogos. Pero mi estupor es grande: ¿cree Aurelio que los ideólogos de derecha y los de centro –él acepta de facto la existencia del término– acuden a Cuba Posible a exponer sus críticas para fortalecer la Revolución en el poder?, ¿que publican en (y financian) ese espacio de “cambio transicional” e invitan a sus integrantes a mesas de diálogo en Washington, incluso en el Departamento de Estado, y en México, sobre, por ejemplo, como cambiar nuestra Constitución, para disfrutar del intercambio civilizado entre colegas? A mí también me interesa conocer lo que piensa la derecha, pero para eso están los libros y la prensa transnacional hegemónica que, por cierto, le ha dado cobertura desde sus inicios a Cuba Posible, mientras silencia, cuando no ataca a los revolucionarios cubanos.

7.      No está de más recordar la caracterización ejemplar que hizo Aurelio sobre el proyecto editorial Encuentro de la Cultura Cubana, en el sitio La Jiribilla, en junio de 2000: “Me represento a Encuentro de la cultura cubana como un producto típico del anticastrismo de tercera generación: no proclive a una propuesta de reversión total del cambio de los sesenta, capaz de incorporar el rechazo a la política norteamericana hacia la Isla, y circunscrito a rescates puntuales en torno al pasado; matizado en las críticas a la influencia del socialismo soviético, en especial para restar relevancia a la política cubana en los puntos de acuerdo tanto como en los de desacuerdo; amparado en una propuesta de reconciliación nacional tan sesgada, parcial y ajena a la realidad que se hace imposible tomarla en serio; implacable ante la extensión, después del derrumbe del Este, del liderazgo revolucionario en Cuba, la cual considera anacrónica, de corte gerontocéntrico; y contra el socialismo mismo como proyecto.” Desde luego, es otra época, ya el anticastrismo –con el que Aurelio jamás comulgaría–, es inoperante. Cuba Posible es más sutil, su lenguaje y su propósito deconstructor se apoyan en un fenómeno que Lenier González, uno de sus gestores, describe de la siguiente manera: “Si algo ha tipificado los últimos 10 años, es un corrimiento “al centro” en un conjunto importante de actores sociales y políticos, dentro y fuera de la Isla”.

8.      Jamás se me ocurriría confeccionar una lista de “centristas” u otra de “anticentristas” –cada persona es un mundo, decía mi abuelo–; hablo de un proyecto que El Nuevo Herald, tendencioso, es obvio, pero sagaz, calificaba hace unos días de político y de centro. Los que se incorporan alegremente al imaginario “listado” por no estar de acuerdo con algún punto o alguna expresión de los que han señalado las características de ese proyecto, le hacen el juego (y ocultan) a los que sí trabajan contra el proyecto revolucionario.

9.      No entiendo la frase enigmática en la que afirma que estoy respondiéndole a él (no, como dice, criticándolo) con la mirada “en otro lugar”. Después de darle vueltas, supuse que se refiere a los comentarios que incorporo sobre textos de Humberto Pérez y Pedro Monreal. Pero resulta que es él quien los comenta favorablemente en su artículo y dice que casi lo hacen desistir de escribir. Es decir, que no miro a ningún otro lugar que no sea su artículo.

10.  Un último punto: se ha mencionado mi supuesta alta responsabilidad en el Partido –que no es tal, aunque toda responsabilidad es alta desde un punto de vista moral– para insinuar que no debo involucrarme en estos debates. Me siento orgulloso de ser un cuadro del Partido de Fidel y de Raúl, y también un intelectual que, a un año de cumplir mis 60, jamás ha escrito un texto en el que no crea. Mi responsabilidad –que no empieza ni termina con un cargo, felizmente efímero–, de la manera en que la siento, es la que me obliga a participar en el debate. Pero hay responsabilidades sin cargos –como la que tenía Fidel, salvando las distancias, en sus años finales de vida, o aquella a la que alude el Che en su carta de despedida, por lo que significan vida y obra– que son abrumadoramente superiores a las de quienes ocupan cargos. Responsabilidades como esas, estoy seguro que hicieron escribir a Aurelio aquel texto sobre la revista Encuentro de la Cultura Cubana.

Tomado de La Isla Desconocida


viernes, 21 de julio de 2017

Fernando Ravsberg: Cuba y la orfandad de ideas de los centristas

La caballería mambisa en la plaza

Por M. H. Lagarde

Poco antes de que comenzara lo que se ha dado en llamar como “el debate sobre el centrismo", en el prólogo al libro digital “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, advertí: "los “centristas” resultan tan inconsistentes como la supuesta imparcialidad de sus publicaciones, ese tipo de prensa que selecciona, con pesas, la información y en la que al final siempre resultan más las palas de cal que las de arena".

Una buena muestra de esa desmesurada manipulación de la llamada "objetividad" es el texto “Cuba y sus Pol Pot tropicales” publicado en el blog Cartas desde Cuba bajo la firma del periodista Fernando Ravsberg, a quien, por lo visto esta vez, se le olvidaron totalmente las palas de arena (1).
En un texto bastante retardado por cierto, -en el sentido de la inmediatez periodística quiero decir-, a casi dos semanas de comenzado el "debate", el corresponsal radicado en Cuba, hace una selección de los "insultos" que han recibido sus defendidos o sea, los centristas, con el único fin de descalificar a sus detractores: “un grupo político extremista, que desde hace varios años viene descalificando a casi todo el mundo".

Sin novedad en el frente. En otro texto anterior sobre los defensores de los centristas escribí: "por lo visto suelen estar demasiado pendientes de lo que alguien diga o piense sobre ellos por lo que se convierten en víctimas fáciles de los "centristas", expertos en dividir y poner etiquetas de "oficialistas", "inquisidores", "fascistas", etc .

"De ahí que le tengan pánico a fantasmas como al del llamado "quinquenio gris" que lo único que tiene que ver con los centristas es que, además de evocarlo hasta la saciedad, lo utilizan como mordaza ante cualquier intento de defensa de la revolución”. 

Pero Ravsberg, como es uruguayo, ni falta le hizo asustar a nadie con la historia del terrible "medioevo" revolucionario- sus traumas, en todo caso, deben estar relacionados con el Plan Cóndor y los cientos de miles de personas que fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas para acabar con el ejemplo comunista de Cuba en el cono Sur bajo la dirección y supervisión de los "democráticos agentes" de la CIA-, por lo que pone a volar su imaginación y haya una semejanza para "los oscuros funcionarios, autopromovidos como guías ideológicos ", nada menos que con los Khmers Rojos de Camboya.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que ante todo un libro de argumentos sobre el centrismo, la descalificación que él mismo periodista critica es la única defensa que le queda a sus partidarios. Qué hacer luego de que sus defendidos confiesan a cara destemplada, en el mismo “blog de los citados insultados”, su propósito subversivo de cambiar el actual sistema socialista cubano con la solidaria ayuda financiera nada menos que de uno de los principales promotores en el mundo de las llamadas revoluciones de colores. Nada, solo declarar, con hipérboles no venidas al caso, el toque de silencio para los pusilánimes.

El ambiente de represión sin palas de arena que Ravsberg intenta transmitir no existe. Me imagino que los centristas confesos de Cuba Posible anden dormitando en los sofás de sus casas en espera del personal de la fiscalía que ellos tan entusiastamente reclaman. Si la contrarrevolución clásica, esa que aplaude eufórica los discursos de Trump en Miami, y de la que  Ravsberg por cierto se acordó el otro día, campea por los aeropuertos y se dedica a vender la pacotilla que le sobra de sus tantos viajes en las esquina de su casa, no creo que nadie pierda su tiempo con dos centristas tan “sinceros”.
No sé cuál es el arrebato temeroso de Ravsberg con estos “extremistas” cuando al parecer el  gobierno no les hace ningún caso. Ni cierra publicaciones, ni expulsa a corresponsales extranjeros a los que les gusta posar de víctimas.

Ravsberg debe haberse contagiado con los que ya ven hasta vigilias mambisas en Cuba. Prodigiosa imaginación. En la Isla ni se han quemado cuadros ni se han aplastado discos de músico alguno. A nadie se le ocurriría jamás conseguirse una aplanadora para destruir los discos al son de cuyas melodías marcha el pueblo los primeros de mayo o se celebran importantes efemérides.

De igual forma, en otro ataque de erudición, el corresponsal radicado en Cuba, acusa a los “oscuros funcionarios” con los “Guardianes de la Fe que, protegidos por la sombra de la Santa Inquisición, combatían la inteligencia con el terror. Son los que mantienen la hoguera siempre encendida como advertencia para quien se atreva a pensar que existe algo más allá del dogma”.

El único terror de ese tipo es el que prevalece ahora mismo en Venezuela, desde el inicio en abril de la violencia opositora más de 20 personas han sido quemadas vivas por los grupos fascistas de una derecha "democrática" financiada, casualmente, por los mismos que financian a los centristas de Cuba.

En fin, que Ravsberg a nadie asusta con sus hipérboles de represiones y terrores, mucho menos, por supuesto, con tildar a alguien de oficialista. En mi caso personal prefiero mil veces ser un “asalariado dócil al pensamiento oficial” de mi país que del imperio que asesinó cobardemente al Che o de algún otro gobierno nórdico que le sirva de tapadera.

Creo que ya lo escribí también otra vez. Como dijera Silvio Rodríguez en una entrevista, en 2011, para la televisión cubana: "Si es de la Revolución Cubana, la Revolución que comandó Fidel y que han continuado tanta gente valiosa, Raúl, el Che, Camilo, toda esa gente, a mucha honra, mi hermano, a muchísima honra ser oficialista de esto. Yo, de lo que no puedo ser oficialista, es de los que les caen a bombazos a Iraq, a Afganistán. Ahora se están tratando de aprovechar de todos estos movimientos revolucionarios en el Magreb. Los que quieren invadir a Libia a toda costa. Los que han querido invadir a Cuba. Aquellos que gritaban: Ahora Iraq, mañana Cuba. Eso sí para mí es una deshonra y una vergüenza sería oficiar en favor de semejantes ideas".


Nota

1- El debate abierto y la mano cerrada
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/07/10/el-debate-abierto-y-la-mano-cerrada-por-iroel-sanchez/